Francisco Javier Robles /NOTICARIBE PENINSULAR

CANCÚN.- Habitantes del fraccionamiento San Antonio II, Región 93, del municipio Benito Juárez, denunciaron que un añejo y gigantesco cementerio de tubos de asbesto, propiedad de la empresa Aguakan, está enfermando a sus familias.

En conferencia de prensa, los vecinos aseguraron que dicho predio ubicado entre la avenida José López Portillo, calle 06, y avenida 97 (exactamente a un costado de la Fiscalía General de la República) representa un gran peligro para ellos, y ya provocó la muerte de un padre de familia.

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Desde hace 30 años -señalaron- almacena cientos de tubos de diferentes tamaños de peligroso asbesto, material descontinuado desde hace 25 años, por ser altamente dañino para los pulmones y generador de cáncer.

“Ese polvo que sueltan lo estamos respirando las tres mil familias que habitamos el fraccionamiento, y obviamente, nos está afectando, nos está provocando enfermedades en los pulmones. Están haciendo una barda para encerrar su basurero para que no se vea, pero nosotros exigimos a las autoridades que esto se acabe, que desaparezca este cochinero, porque la zona es muy habitada”, señaló doña Rosy.

Por otro lado, aseguraron que dicho predio de unos 150 metros cuadrados estaba destinado para área común de la unidad habitacional, pero repentinamente, fue ocupado como tiradero de tubos de la empresa concesionaria de agua potable, por lo que exigen a la autoridad municipal que les aclare la situación legal del terreno, en el que están derribando árboles de diferentes especies.

“No nos han querido explicar si es de la empresa Aguakan o no; no nos han querido mostrar el proyecto ni el permiso ni los documentos. Hasta 2008 no estaba registrado como propiedad de Aguakan, no sabemos ahorita”, señaló don Pedro.

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